domingo, 12 de abril de 2015

A QUE TE PUEDES ENFRENTAR CUANDO INICIES TU NEGOCIO

¿Cual es el principal problema que enfrenta un emprendedor al iniciar su negocio?
La ignorancia.
Puedes ser un gran artista, un experto matemático, el mejor plomero del pueblo, un extraordinario mecánico de autos, una eminencia como contador público, o quizá no tanto, pero te consideras los suficientemente bueno  o buena en tu ramo como para iniciar tu propio negocio y ser tu propio jefe. Pero como empresario, ¿cuál es tu experiencia?
La voluntad, la emoción, la valentía, el conocimiento en el oficio entre otras cosas, dejan de lado la experiencia, un buen servicio, buenas intenciones, algo de mercadotécnica o promoción y valor agregado bastan para comenzar y empezar a atraer clientes, lo cual desde los primeros días de abierto comienza a generar dividendos. ¿Hasta cuándo?
Puedes tener suerte al comenzar, y puede ser también que no hayas hecho un estudio de mercado y que tu negocio además de obvios riesgos, enfrentes el riesgo de la competencia. Para ello necesitarás más que suerte, valor y entusiasmo, de lo contrario tu negocio quizá no sobreviva más de 3 meses. Garantizado.

Entonces, ¿qué hacer?
Depende de la situación en la que estas, si ya estás en el hoyo, camino a él o bien, vas empezando o estas por iniciarte en el difícil camino del emprendedor. Empezaremos por el principio, con los emprendedores, y para los que ya iniciaron y tienen ya cierto tiempo en el negocio, regresar a las bases siempre resulta enriquecedor.

El emprendedor:
El emprendedor se caracteriza por tener una idea que desea llevar a cabo, es soñador, voluntarioso, valiente, estudioso, técnico, con conocimiento especializado, que puede tener o no capital, trabajador, responsable, innovador, justo, buen temple, sociable, amable, puntual, ordenado, constante, honesto y confiable. Ser un líder. Por lo menos debe de tener estas características, entre muchas otras que requerirá pulir durante el largo camino de los negocios. Debe estar siempre atento a ello y que sea una norma en su vida diaria. Si tiene empleados, igualmente debe fomentarlo, y que mejor que con el ejemplo.
Debes saber escuchar, reconocer sus propios errores, actualizar su conocimiento y habilidades tanto técnicas como administrativas.
Estar consciente que crear un negocio es como planear un hijo con todos los ‘problemas’ que ello trae, si no lo ves o aceptas desde esa perspectiva, mejor olvídate de esto.
Debes tener claro tu objetivo con el negocio que deseas crear, ten en cuenta que la madurez de un negocio llega después de 15 años o más en el mercado.
Estar consciente de que enfrentarás miles de obstáculos y problemas, no sólo exteriores, sino propios de tu personalidad, recuerda que tú serás el cerebro, el representante, el líder.
Tu empresa, desde el inicio será el reflejo de tu personalidad, de tus actitudes, de tu disciplina, de tu estado de ánimo, de tu conocimiento, de tu fortaleza anímica y espiritual. Tal como un hijo es el fiel reflejo de sus padres.
Estar día a día buscando nuevas ideas adaptadas a la capacidad de tu empresa, abierto al cambio, consciente de tus limitaciones, aprovechando al máximo de tus habilidades y virtudes, las de tu negocio y las de tus ayudantes.
El microempresario requiere de mucha paciencia, muchísima paciencia y más paciencia. Controlar sus impulsos, reconocer las buenas y malas temporadas, llevar el control de sus ingresos y egresos, saber con exactitud sus ganancias y pérdidas durante el año. Proyectar cada peso ganado y limitar el gasto.
Todo esto y más lo puede registrar y apoyarse en lo que será su Plan de Negocio.

El emprendedor:
¿Qué es lo que va enfrentar como empresario? Además de varios obstáculos, errores, fallas, éxito, dinero, adeudos, buenos y malos clientes, etc., su principal obstáculo es: él mismo.
Si bien el emprendedor está consciente de todo lo señalado en la primera parte de éste artículo, está animado, emocionado, concentrado e ilusionado con su proyecto, debe saber que hay un obstáculo más grande, el más importante, para mí, de todos los que se pueda encontrar en el camino: uno mismo.
¿Por qué? Somos seres humanos y somos cambiantes, nuestra mente constantemente nos gobierna, los malos pensamientos se hacen presente cuando enfrentamos los primeros obstáculos, si éstos aumentan con los días, abandona el impulso inicial, la incertidumbre se hace presente, y si no la controlamos, todo se vuelve una pesadilla. Abandonamos el barco.
El microempresario, el emprendedor, debe estar consciente de que el éxito no se hace de la noche a la mañana, ni de un año a otro, y mucho menos el éxito es una meta, es un proceso.
Debe saber también que su negocio es una fuente de trabajo, no de dinero. Debe asignar porcentajes de sus ventas para reinvertir, mejorar, crecer, promover, ahorrar y sólo una pequeña porción para su propio beneficio, aunque esto último sea raquítico en un principio.
Ser consciente de que nuestra empresa debe ser rica, y nosotros debemos ser el pobre, literalmente. Mientras más nutrida esté nuestro tienda, taller o amplitud de servicios, más fuerte será, mejor servicio daremos, mayor calidad proporcionaremos.
Muchas veces, al presentar considerables ganancias un pequeño negocio o mediana empresa, nos da por comprarnos auto, casa, meter los niños al colegio, comer en el mejor restaurante, pedir el mejor vino, etc., es decir, nos gratificamos por el enorme esfuerzo que hacemos día a día, y es precisamente de ésta manera en que tiramos todo a la basura, y con ello nuestro proyecto se debilita.
Un negocio nos debe dar para vivir cómodamente, no con lujos, estos llegarán ya que seamos una empresa consolidada, posicionada, en crecimiento y franco desarrollo, capital de trabajo, con inversiones en la bolsa de valores, etc. Mientras hay que robustecerla, aunque ello signifique austeridad para nuestro bolsillo, que no tacañearía, son cosas diferentes.
Debemos ser conscientes además de nuestros cambios de ánimo, conocernos, no irnos a los extremos, el infierno si nos va mal, la gloria si nos va bien. Hay rachas negativas y positivas, como todo en la vida, hay que tomarlo como tal, no como un principio o un fin, es un proceso, una caída, un tropezón, hay que seguir adelante.
Mente fría, paciente, prudente y justa. Jamás dejes de pedir consejos, aunque estés en la cima, lee, estudia, asesórate. No tienes idea de la facilidad con la que podemos salir de un problema si pedimos ayuda. A veces nuestra mente simplemente se bloquea, se ahoga y no ve, no nos deja ver. Volver a las bases, al principio, renovarse, reinventarse, son cosas que ayudan a salir del hoyo.
Mente abierta, positiva y propositiva, de lo negativo saca el mejor provecho, de lo positivo aprende la humildad, comparte y déjate ayudar, cambia tu perspectiva, sé parte del progreso.
“Quien gobierne a su mente encontrará en ella a su mejor amigo, más quien no la gobierne tendrá en ella a su peor
enemigo”.

¡Suerte!.

Edi Usma
coach/marketing
grupo CAAEN